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Sumergido en la desazón

Lo confieso. Atesoro miedo. Miedo e inquietud. De no poseer sueños ni grandes aspiraciones. De compararme con aquellos que sí los tienen....

sábado, 17 de noviembre de 2018

Fobia hacia el nuevo yo

"¿Qué habré hecho mal, qué habré dicho? ¿Dónde he metido la pata?", te cuestionas. "¿Acaso ser yo mism@? ¿Ganar a cada segundo que transcurre más confianza en mí?". No puedes parar de darle vueltas. Sin embargo, ya está hecho. Lo has conseguido: le has ofendido a alguien. Y no sabes ni cómo, ni cuándo ni en qué. "Tal vez no fui cuidados@ en algún punto. O quizá no pensé que podía herir a esa persona". Pero también es posible que no sea para tanto.

Quedan por resolver esas dudas. Mientras tratas de resolverlas, surgen otras. Te preguntas sobre el estado físico o psicológico de la otra persona. Imaginas que no debe encontrarse bien. "Entonces, no es culpa mía. Ha sido él/ella", te dices. Pero no se trata de culpas ni de tener o no razón. A veces hay que dejar el orgullo de lado para empatizar con alguien y ayudarle. Y callarte. Aunque tengas razón.

Continúas reflexionando. Y te vuelves a hacer preguntas. Éstas ya no giran entorno al fallo cometido o al estado de la otra persona. Ahora apuntan directamente a tu yo. "¿Y si estoy recorriendo la senda equivocada con mi comportamiento y actitud recientes?” Este último episodio ha despertado tus dudas sobre ti, pero últimamente acumulas una buena dosis de ellos. Ha sido la gota que ha colmado el vaso de tu inconsciencia y falta de cuidado.

Recuerdas que tiempo a no acostumbrabas a tener mucha confianza en ti mism@. Ahora te parece la prehistoria de tu vida. Te ves actualmente en el lado opuesto. Sientes miedo de tu nueva imagen frente al espejo. Te asustas ante la posibilidad de estar incubando egocentrismo, egoísmo y narcisismo. “No me pega mi nuevo yo. No es mi estilo ser así”. Piensas que debes recuperar la humildad que siempre te caracterizó. Crees poder hacerlo sin tener que sacrificar la creciente fé en ti mism@.

Vas un paso más allá. Las preocupaciones atormentan tu mente. No quieres alejar de ti a tu gente con tu nueva versión. Tampoco deseas provocar confusión en quienes te estén conociendo.  Sientes la imperiosa necesidad de establecer una dualidad platónica entre tu ser real y el aparente. “Esto no puede quedar así. Éste no soy yo, éste no soy yo, éste no soy yo, éste no soy yo, éste no soy yo…”


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